Este mes vimos medidas sindicales que dejaron a estudiantes sin clase, a niños carenciados sin comer y a la gente de Malvín Norte sin transporte.
Todas estas medidas se dieron dentro del marco de la ya trillada -no conceptualmente, sino en lo práctico- lucha sindical. Con este tipo de medidas, ¿podemos seguir considerando a la lucha sindical como popular?
Una lucha sindical, sin el apoyo del pueblo, no es más que una reivindicación corporativista que lo único que logra es que unos pocos logren los beneficios que buscan.
¿La violencia contra los ómnibus se termina no parando en Malvín Norte? ¿La educación mejora porque los docentes ganen un 3% -o lo que sea, a ésta altura ya me perdí- más? No.
El movimiento sindical Uruguayo supo ser defensor de los intereses populares. A 40 años de la Huelga General en contra del golpe de estado de Juan María Bordaberry nos encontramos con un panorama similar en lo conflictivo pero desigual a con el pueblo. El pueblo, que tan nombrado es en estas batallas de David contra Goliath se ve situado a la fuerza en el rol del primero, pero sin piedras para poder tirar.
Y los más afectados siguen siendo los que menos tienen. Los que no pueden pagar una escuela privada -porque seamos honestos, a los privados están yendo todos los docentes, inclusive si ganan menos que en educación pública- y los que tienen que vivir en Malvín Norte porque el costo de la vivienda ya superó la definición de prohibitivo y está rozando lo leonino.
Los gremios, encargados de su propio bienestar pero todos conscientes de su rol en la sociedad y por ende del impacto que sus acciones tienen sobre el resto de nosotros, hacen vista gorda a este fenómeno.
Uno siempre habla con el empleado público que se rompe el culo laburando, con la maestra que prepara las clases todos los días y con el chofer de ómnibus que no está de acuerdo con dejar de parar en Malvín Norte porque seamos honestos: es muy posible que viva ahí o en un barrio de características similares.
Entonces, a esta gente que nos marca a los que dudamos del gremio que ellos cumplen su tarea al pie de la letra y que somos nosotros quienes no entendemos nada, le pregunto: ¿por qué eligen tan mal a sus representantes gremiales?
¿Acaso las elecciones sindicales y gremiales no son completamente democráticas? Parte del rol de cualquier trabajador agremiado es elegir a sus autoridades y asegurarse que mientras éstas lo representen lo hagan defendiendo lo que el gremio representa. Tanto para el trabajador como para la sociedad.
La última racha de reivindicaciones sindicales nos están demostrando algo espantoso, algo que no debería suceder en un país que se jacta de estar transitando el camino hacia una sociedad más justa: la solidaridad tiene un precio y ese precio es lo que entra a mi bolsillo. Si cuando el bolsillo tiene hambre se acaba la solidaridad, nunca vamos a lograr mejorar como colectivo y es muy probable que nos dejemos engañar por aquellos que hoy dicen que están dispuestos a dar más, pero que en su accionar demuestran lo contrario. Con cada conflicto mezquino en el que se queman todas las naves para lograr una meta mínima en comparación con lo que ya se ha logrado, se pierde, cada vez más, el apoyo de la gente. Y sin eso, ¿para qué se lucha?
Unefelante se balanceaba...: Scar, las hienas y la revolución socialista.

unefelante:

Las grandes presentaciones están de más para análisis como el que nos convoca. Somos responsables de dar una versión que escape de las estructuras de emisión reinantes en estos días. Lo que queremos decir, sin más vueltas, es que cuando las hienas se la dieron a Mufasa estuvieron bien.

El relato oficial comienza con una exuberante fiesta en que la monarquía celebra la llegada del príncipe Simba. Con la participación del clero, representado por el mono Rafiki, la aristocracia se reúne sobre la roca más alta del reino y obliga a arrodillarse al pueblo frente al cachorro recién llegado.

—Todo lo que toca la luz es nuestro reino.

—¿Y todo esto será mío?

—Todo.

Esta conversación entre el monarca y su hijo, tal cual aparece en los documentos, demuestra el carácter despótico del tirano Mufasa, que se jacta con el malcriado del hijo de la acumulación enorme de poder que han logrado mediante años de imponer la fuerza bruta sobre el resto de la sociedad.

A todo esto, el pendejo malcriado descubre que al Norte del reino se encuentra el llamado “Cementerio de Elefantes”, que no es otra cosa que una serie de asentamientos irregulares donde moran las hienas, postergadas por un régimen que apunta a mantener los privilegios de las clases pudientes.

Cabe destacar que las hienas viven en un sitio privado de recursos, donde únicamente subsisten en base al abigeato, práctica que les ha merecido el desprecio a los ojos de la sabana. Sasú, un pájaro que oficia de mano derecha de Mufasa, seguramente rector de la burocracia en el reino, no tiene problemas de referirse a las hienas como “Animalejos roñosos y torpes”, según pudimos ver en el material audiovisual consultado.

Todas estas condiciones subjetivas no pasaron por alto para Scar, hermano del tirano Mufasa y conocido teórico de la izquierda internacional. No es justo negar su compromiso con la revolución por el solo hecho del noble origen del moreno león, no olvidemos la cuna de valiosos revolucionarios como Piotr Kropotkin.

Luego de una irrupción de Mufasa al territorio de las hienas, Scar acude a una reunión con tres representantes de la sociedad organizada y se produce este diálogo textual entre las hienas y Scar:

—¿Quién necesita Rey? Nadie.

—Apóyenme y nunca más sufrirán hambre.

Así queda conformada la alianza estratégica entre el proletariado y este teórico de la izquierda internacional que planea y ejecuta con firmeza un atentado contra la vida del monarca. Los medios oficiales maximizaron los mecanismos por los cuales fue llevado adelante el plan, pero ninguna monarquía cayó sin acciones firmes.

Scar llega al poder y plantea un modelo inclusivo en que las hienas podrán apoderarse de los espacios que les corresponden. Años de hambre y malas condiciones han dejado en ellas secuelas visibles, tal como se puede ver en el material audiovisual consultado. Además el mono Rafiki es echado del reino, en una clara señal de avanzar en un proceso de secularización, y Sasú es encarcelado porque todo el mundo sabe que la burocracia debe ser duramente atacada ni bien comienza un proceso revolucionario.

Los rasgos del reino cambian, se vive en la austeridad, incluso podemos ver a Scar, líder de la revolución, en escenas que muestran su hogar carente del confort propio de la monarquía dejada atrás. La aristocracia, encabezada por las leonas, no se siente a gusto sin los placeres barrocos del difunto Mufasa y empieza a generar problemas. Incluso envían una puta de la cohorte a buscar a Simba, el príncipe, que a esta altura ya es un cuadro de masas de la derecha, exiliado, viviendo la vida lujosa y despreocupada propia de la clase pudiente en el exterior.

El regreso de Simba es brutal. Con la ayuda del Rafiki, líder del clero, organiza la aristocracia y devuelve la monarquía al poder. Se produce una lucha desigual donde las hienas pierden el sentido estratégico y atacan a su propio líder revolucionario Scar producto de la fuerte presión mediática realizada con los vastos recursos de la contrarrevolución.

Al final, se restaura Rafiki en el clero, Sasú y la burocracia vuelven a su posición de privilegio, la familia de Mufasa se adueña nuevamente del poder, el pueblo vuelve a arrodillarse ante un nuevo príncipe y la pomposidad del pasado régimen brilla bajo el control social establecido por medio de la fuerza bruta. De las hienas no hay referencias en el material consultado, pero sabemos que en su fracaso volvieron al lugar que tuvieron antes de este valeroso esfuerzo.

Desde aquí enviamos nuestro respeto al profundo cambio que propusieron Scar y las hienas, porque seguiremos luchando por un mundo sin explotados ni explotadores.

De arafue

unefelante:

Siempre sentí mucha envidia por las personas que saben cómo hacer para suspender su entendimiento momentáneamente ante una situación para disfrutar de ella. El problema de no poder hacerlo es comprender cómo funciona un evento antes de sentir lo que sea que uno debería sentir. Y seguiría con esta explicación, pero de pronto resulta que me estoy justificando.

Tengo que escribir más rápido.

Sir Ricky…

Sir Ricky…

Intro credits from Showtime series “Homeland”.

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Air and naval forces of the United States, launched a series of strikes against terrorist facilities… Pan Am Flight 103 crashed into the town of Lockerbie… He has sanctioned acts of terror in Africa, Europe, the Middle East… This will not stand, this aggression against, uh, Kuwait… This relentless pursuit of terror… We will make no distinction… The USS Cole was attacked while refueling in the port of Aden… This was an act of terrorism. It was a despicable and cowardly act… The next samba we’re going to swing for you is one of the good old favorites… Until something stops him… I’m just making sure we don’t get hit again!… That plane crashed into the World Trade Center… Thousands of people running… We must and we will remain vigilant at home and abroad… (speaking Arabic)… What the fuck are you doing?… Fuck!… I missed something once before. I won’t, I can’t let that happen again… It was ten years ago. Everyone missed something that day… Everyone’s not me.

(Song: Tomasz Stanko Quintet - Terminal 7)